¡Enhorabuena, México!
Por: Luis Manuel Guerra / La Crónica
El propósito de Capital Natural de México es adelantar el nivel de conocimiento acerca del patrimonio natural nacional, transitar de la definición de problemas al planteamiento y diseño de soluciones, y pasar de la reacción ante los problemas a la anticipación de los mismos.
Aug 3, 2009 - 11:24:35 AM
Este jueves pasado, 30 de julio, tuve la oportunidad, querida, querido lector, de gozar a mi México como hacía tiempo no lo hacía. De gozar al México con el que sueño todos los días, una nación en equilibrio, sana, con propósito de vida, en armonía con la naturaleza.
Y no es que haya yo estado en alguno de los maravillosos sitios con paisajes extraordinarios que tiene nuestro país. Estuve en mi alma máter, la UNAM, en el nuevo y sorprendente Museo Universitario de Arte Contemporáneo, MUAC, en donde tuvo lugar un evento que elevó mi espíritu: la presentación de una obra monumental y a la vez bellísima. Es el resultado de mucho tiempo de esfuerzo (¡más de cinco años!) desinteresado por parte de más de 700 científicos especialistas en muchas ramas del conocimiento humano, principalmente en las ciencias de la vida como la biología, pero también en las ciencias de la Tierra, como la geografía, la meteorología, la química y la física.
Ésta es una obra única en el mundo, dicho precisamente el jueves pasado por un reconocido experto internacional en materia de ecosistemas, el doctor Walter Ried, quien encabezó el esfuerzo de las Naciones Unidas llamado “La Evaluación del Milenio de los Ecosistemas” y que dirige actualmente a la Fundación Packard, la cual otorga uno de los premios más prestigiosos en materia de conservación en el mundo.
Pues bien, esta obra se llama Capital Natural de México y te invito a que la conozcas porque te vas a sorprender de lo que vas a hallar ahí. Vas a conocer el conocimiento acumulado por más de dos siglos en torno a la biodiversidad biológica de nuestro país, y de la aportación y experiencia de estos más de 700 investigadores, compilada, analizada y actualizada.
Es fácil simplemente escribir sobre esto, pero imagínate, querida, querido lector, lo que significa reunir gran parte de la información sobre la vida en nuestro país de los últimos 200 años (¡precisamente ahora que vamos a cumplir 200 años de vida independiente!), desde la época en que ese primer gran naturalista y enamorado de México (y de la Güera Rodríguez de paso) Alejandro de Humboldt reconociera la importancia de la diversidad de nuestro país.
Esta obra comprende desde la variabilidad genética de los organismos hasta la diversidad de los ecosistemas, sus procesos ecológicos y servicios ambientales, y también considera el efecto que las actividades humanas, políticas públicas y reglamentaciones han tenido sobre el patrimonio natural de México, usando el enfoque propuesto por Naciones Unidas precisamente en la “Evaluación del Milenio de los Ecosistemas” como un marco conceptual. Esta evaluación se llevó a cabo durante cinco años, y en ella participaron mil 360 científicos de 95 países.
Este importantísimo trabajo destaca la importancia que tienen los ecosistemas para brindar bienes y servicios de los cuales depende la humanidad para subsistir. Te preguntarás qué bienes y servicios te dan a ti los ecosistemas. Pues bien, el agua con la que te lavaste los dientes en este domingo por la mañana te la dan los bosques circundantes a tu ciudad que son verdaderas fábricas de agua.
El esfuerzo para evaluar el estado actual del conocimiento acerca de la biodiversidad de México y su conservación, y que yo pude atestiguar este jueves pasado, no tiene precedentes. Representa un trabajo de compilación y síntesis de la información disponible sobre los componentes de la diversidad biológica, aspectos relacionados con los factores de presión que los afectan, y sobre el potencial para su gestión sustentable.
Esta obra comprenderá en total cinco volúmenes, de los cuales los tres maravillosos primeros se presentaron en el MUAC. El propósito de Capital Natural de México es el de adelantar el nivel de conocimiento acerca del patrimonio natural nacional, transitar de la definición de problemas al planteamiento y diseño de soluciones, y pasar de la reacción ante los problemas a la anticipación de los mismos. Esta obra nos permitirá planear mejor nuestras acciones, evitar errores en el diseño de nuestro desarrollo futuro, prever mejor las consecuencias de nuestros proyectos de infraestructura.
Tenemos tú y yo una responsabilidad histórica para cuidar a un país privilegiado por la excepcional diversidad biológica de su territorio, expresada en la multiplicidad de ecosistemas y sus numerosas especies que presentan una amplia variabilidad genética. Precisamente en estos tiempos que nos tocó vivir es cuando la afectación de este tesoro natural, del cual somos custodios, es más violenta. Para poder cuidar el tesoro, primero tenemos que conocerlo, y esta obra nos permite precisamente eso, por ejemplo, saber que gran parte de la diversidad biológica de México es exclusiva de nuestro país, y eso nos confiere una gran responsabilidad en los ámbitos global y regional.
¿Qué quiere decir lo anterior? Pues que mucha de la riqueza en plantas, insectos, hongos, musgos, aves, peces, mamíferos que hay en México sólo los hay en México, que de perderse no hay forma de reponerlos. De ahí nuestra gran responsabilidad frente al mundo. Yo considero que los mexicanos de hoy, tú y yo, fuimos escogidos para cuidar esta maravilla única de la naturaleza. Si dejamos que se pierda por nuestra ignorancia e irresponsabilidad, ¿qué cuentas le entregaremos al mundo?
Esta obra también nos hace reflexionar acerca del hecho de que debido a la gran variabilidad ecológica, la biodiversidad de México se distribuye heterogéneamente, lo que hace complicada su conservación. ¿Qué quiere decir esto? Que a diferencia de las grandes extensiones de bosques de pinos en Canadá y Estados Unidos, por ejemplo, en donde la misma especie de árbol se extiende por kilómetros y kilómetros y nos encanta ver su buen estado de conservación, en nuestro país tenemos muchas especies diferentes en el mismo sitio (la variabilidad ecológica), pero este hecho requiere de mucho mayores conocimientos y diferentes herramientas de conservación que cuando se tiene que proteger una sola especie.
La diversidad de los recursos genéticos contenida en las plantas cultivadas de nuestro país es un patrimonio nacional, pero también mundial. Tiene además de su valor biológico y cultural intrínseco un valor económico potencial muy importante que debemos aprovechar de mejor manera. ¿Qué quiere decir esto? Que a lo largo de los siglos en México se llevó a cabo una domesticación muy importante de una gran variedad de plantas, algunas de gran importancia para el mundo entero, como el maíz. Las especies cultivadas en México poseen numerosos parientes silvestres que amplían, real o potencialmente, la gran diversidad genética de los cultivos de muchas especies que se consumen en todo el mundo, y representan por lo mismo un recurso de gran importancia para la seguridad alimentaria de muchos pueblos del planeta.
No se puede imaginar el gusto que tuve este jueves de ver a compatriotas de excelencia, de lo mejor del mundo, explicar cómo se construyó esta obra que es de todos nosotros (se pagó con nuestros impuestos). Estando dentro del MUAC, en una conferencia con alta luminosidad (a este museo le entra luz por todos lados), oyendo a Julia Carabias, quien fue nuestra primera secretaria del Medio Ambiente, comentar acerca del Capital Natural de México y que lo que ahora hay que hacer es hacerla llegar a todos los rincones de la patria (lo que intento hacer sistemáticamente a partir de hoy), para que una gran parte de los mexicanos se la apropie y la haga suya; oyendo a Jorge Soberón, quien fue el primer secretario técnico de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), y ahora genera y comparte nuevo conocimiento biológico en la Universidad de Kansas en los Estados Unidos; a Rodolfo Dirzo, quien junto con José Sarukhán impulsó en 1992 la creación de la Conabio para promover, coordinar, apoyar y realizar actividades dirigidas al conocimiento de la diversidad biológica y a su conservación y uso sostenible para beneficio de la sociedad, me sentí contento y nuevamente orgulloso de mi México, con el que sueño.
¿Quieres sentir la misma alegría y recuperar tu orgullo por nuestro país? Entra a www.biodiversidad.gob.mx. Encontrarás un tesoro: El capital que sí vale.
quimicoguerra@quimicoguerra.com

