¿Hundirán o salvarán al clima?
Por: Patricia Arendar / El Universal
La falta de compromisos de los países ricos pone en riesgo a millones, opina la directora de Greenpeace México.
Jun 22, 2009 - 1:12:41 PM
Los días 22 y 23 de junio se llevará a cabo en Jiutepec, Morelos, la tercera reunión preparatoria del Foro de las Grandes Economías (MEF, en inglés) sobre energía y clima, en la que participarán ministros de Medio Ambiente de 20 países, ocho de ellos integrantes del G-8.
Estos 20 países son responsables de la emisión de 80% de los gases de efecto invernadero (GEI) que recibe anualmente la atmósfera, en tanto que los países que integran el G-8 (Estados Unidos, Canadá, Alemania, Rusia, Japón, Francia, Gran Bretaña e Italia) representan a las economías más ricas del mundo, albergan a 13% de la población mundial y emiten más de 50% de los GEI del mundo. Es decir, es una reunión en la que convergen los mayores responsables del cambio climático global del planeta.
El MEF (originalmente Major Emmiters Forum y ahora transformado en Major Economies Forum) fue originalmente creado por el ex presidente de Estados Unidos, George W. Bush, como un mecanismo para debilitar los acuerdos climáticos en el marco de Naciones Unidas y establecer acuerdos paralelos y voluntarios —cuando lo que necesitamos para salvar el clima del planeta son compromisos obligatorios—. Hoy, sin embargo, la reunión del MEF es auspiciada por el presidente Barack Obama y está siendo promovida como un espacio de diálogo entre los países desarrollados, que puede destrabar las estancadas negociaciones multilaterales en torno a la reunión sobre cambio climático que se llevará a cabo en Copenhague, en diciembre de 2009.
Para realmente cumplir este objetivo, es importante que los representantes de los gobiernos que participan en este foro recuerden que sus compromisos o la falta de ellos afectarán a cientos de países no presentes en esta reunión, pobres y vulnerables a la crisis del clima y a la crisis económica mundial que estamos viviendo.
Como se dijo al principio, en el marco del MEF se encuentran también representados los países del G-8, que son los que deben asumir el liderazgo en la tarea de detener el incremento de la temperatura global del planeta. Éstos son momentos cruciales para definir un nuevo tratado global sobre el clima. Ese nuevo tratado pasa por la reducción significativa de emisiones en los países desarrollados (al menos 40% para el año 2020) y por la asignación de recursos financieros para aplicar programas de adaptación, mitigación, promoción de las energías renovables y combate a la deforestación en los países en desarrollo. Los acuerdos que salgan de la reunión en Morelos serán un importante precedente para la reunión de jefes de Estado del G-8 más cinco en L’Aquila, Italia, en julio de 2009.
Las reuniones previas del MEF no han destrabado negociaciones ni han servido para generar compromisos claros a fin de mitigar el cambio climático. En Greenpeace consideramos que los países del G-8, por la cantidad de emisiones que emiten y por su responsabilidad histórica en este tema, tienen que comprometerse a aportar tres cuartas partes del financiamiento requerido para combatir este fenómeno y liderar un proceso claro rumbo a metas ambiciosas y obligatorias de reducción de emisiones.
Este año es fundamental para nuestro futuro. De Bonn a París, de Washington a México, ha habido reuniones de países para abordar el tema del cambio climático. Ya estamos en junio y aún no se ve el plan ambicioso que necesita el planeta. Llamamos al G-8 y a los otros miembros del MEF a salir de la parálisis en la que se encuentran y enviar una clara señal de compromiso en la reunión de Morelos.
La falta de compromisos por parte de los gobiernos más ricos del mundo está poniendo a millones de personas en una situación de riesgo severa. Si no asumen su responsabilidad y lideran el proceso para frenar el cambio climático, este fenómeno afectará de manera irreversible a innumerables países y, en general, tendrá efectos catastróficos para la vida tal como hoy la conocemos.
Si los países más ricos continúan en la indefinición, la responsabilidad de un aumento de la temperatura y los impactos que esto traerá tendrá nombres y apellidos muy claros. Así que la moneda está en el aire: miembros del G-8, ¿van a salvar o van a perder al clima del planeta? Asuman el liderazgo que se requiere de ustedes.
Recientemente, una coalición de organizaciones ambientalistas de la sociedad civil conformada por German Watch, la Fundación David Suzuki, el Centro Nacional de Ecología de Ucrania, IndyAct, Greenpeace y WWF Internacional puso sobre la mesa de negociaciones un documento llamado Tratado del clima de Copenhague, que establece los elementos necesarios para llegar a un acuerdo ambicioso y justo en la capital danesa, que ofrezca soluciones concretas e integrales para mitigación, adaptación, desarrollo tecnológico y financiamiento, además de proponer límites accesibles para las emisiones mundiales de GEI; un mecanismo de cumplimiento obligatorio, con sanciones para los países que no cumplan los compromisos acordados y el desarrollo de planes de acción de cero carbono para los países industrializados y de acción de bajo carbono para los países en vías de desarrollo.
Los caminos están trazados y son claros, lo que hace falta es voluntad política y visión de largo plazo.
Hoy necesitamos poner un alto a las declaraciones, a las reuniones protocolarias sin resultados y a las buenas intenciones. Hoy necesitamos política y compromiso. La ciencia no puede ser cambiada, pero la política sí. Entonces, políticos: a trabajar, el tiempo se acaba.

