El problema del agua
Vértigo / Octavio Díaz Aldret
Frente a la crisis de abastecimiento de agua existen muchas acciones a tomar para remediar el problema, pero sin una política pública coordinada entre la Federación y los estados, entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo, y entre las autoridades y la sociedad, nada funcionará.
Aug 30, 2009 - 11:34:17 PM
Desde luego, es muy importante que la sociedad entienda que la solución no radica en un par de medidas, como pueden ser uso racional, ajuste en el precio del agua e infraestructura hídrica. En realidad, el problema necesita atenderse en todos los aspectos que pueden afectar la disponibilidad del líquido, que hoy se encuadra ya en tema de seguridad nacional. El problema ha crecido al aplazar y sobrellevar esos pendientes.
Todos sabemos que en el caso de la Ciudad de México es necesario sustituir la red de distribución, pues en las fugas de las tuberías se estima que se pierde aproximadamente 16%; otro tanto similar se derrama en las instalaciones hidrosanitarias de las viviendas. Un incremento en la tarifa de agua, pero sobre todo la instalación de medidores a todos los usuarios, podría aportar los recursos necesarios para remplazar la red de distribución, cuyo costo por kilómetro es de casi un millón 350 mil pesos.
Empero, el mayor problema político y socioeconómico lo representa el subsidio "doble" que se otorga al consumo de agua potable: hasta ahora, el primero ha sido general, aunque en la Ciudad de México se pretende para el próximo año eliminarlo para los grandes consumidores; el segundo, muy dañino, es el que se otorga -principalmente en el DF y el Estado de Méxicoa todos aquellos que cuentan con una instalación de servicio de agua potable, pero sin medidor y con una cuota insignificante en contraste con el verdadero consumo. Seamos claros: si el agua no tiene un costo justo en función del consumo, sencillamente no tiene valor, no se hace conciencia ni se utiliza de manera racionada.
Aunado a lo anterior, se sabe que muchos consumidores que disfrutan del servicio tienen adeudos importantes y hasta existen casos en que se cuelgan de la red para sustraer el agua sin pago alguno.
Por otra parte, debido a la sobrexplotación de los acuíferos del Valle de México, son necesarias la construcción y operación de pozos de gavión que a modo de presas almacenen el agua y lo filtren al acüífero de abastecimiento. Pero también existen riesgos importantes de que las aguas residuales del drenaje fracturado por hundimientosjos lixiviados originados por la acumulación de depósitos de residuos sólidos (basura) al aire libre, y las descargas de los asentamientos humanos irregulares en zonas sin alcantarillado contaminen el acüífero de abastecimiento.
Para remediar lo anterior hacen falta la detección y reparación de las fallas en el drenaje, así como las plantas de tratamiento para lixiviados (a base de procedimientos biológicos, físicos y químicos). En cuanto a las plantas de tratamiento para riego y reutilización industrial, debe aclararse que el agua tratada sólo puede aprovecharse máximo entre dos y cuatro veces, dependiendo de su destino.
De igual forma, el consumo doméstico hace necesario un programa gubernamental que incentive a que cada vivienda capte el agua de lluvia para utilizarla en riego, lavado e instalaciones hidrosanitarias, principalmente.
Una vez emprendidas las anteriores necesidades, aunque sea en la etapa de programación del costo para el erario público, cobrarían sentido las medidas de consumo racional y remplazo de equipo por bajo consumo.
Finalmente, si además de poner en la agenda del plan hídrico correspondiente cada uno de los anteriores puntos se pudiese contar con un proyecto de infraestructura hídrica del tamaño de la nueva refinería, el problema podría ser atajado a corto, mediano y largo plazos.
Desde luego, el costo y el esfuerzo son enormes -sobre todo en el plano político-, pero no hay nada más que meditar: algún día habrá que iniciar coordinadamente, pues no olvidemos que todos, autoridades y sociedad, somos culpables.

