La eficiencia energética y las energías renovables en el sector edificación
Por: Rafaela Setenta / Círculo Verde-Brasil
Según el IPCC, el sector edificación es el de mayor potencial de reducción de emisiones ya hoy en día y también para los próximos años.
Aug 3, 2009 - 12:08:17 PM
(3 de agosto).- En los últimos años ha empezado una toma de conciencia de que la energía es un recurso finito y, por eso, surgen nuevas políticas energéticas con el objetivo de disminuir el consumo y aumentar la eficiencia, utilizando, sobre todo, fuentes de energías renovables, como biomasa, energía solar, eólica, mini hidráulica, etc.
Es cierto que consumir energía es inevitable para satisfacer las necesidades de las personas. Por ello, lo que se busca no es el fin del consumo energético sino un modelo en donde con la menor cantidad de energía consumida se pueda brindar el mayor nivel de bienestar y confort, es decir eficiencia energética.
El tema de las energías renovables se ha convertido en una necesidad, pues la demanda sigue aumentando mientras las reservas se agotan.
Eficiencia energética y cambio climático
La eficiencia energética es unas de las maneras más eficaces y económicas para lograr la mitigación del cambio climático. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE) (1) la eficiencia energética representa más de la mitad del potencial de llevar las emisiones de CO2 a los niveles actuales para el año 2050 o reducirlos aún más.
La mayor parte de las medidas de eficiencia energética tendrá que suceder en la demanda (en la industria, la fabricación, edificios comerciales y residenciales, y el transporte). Pero para ello lo más importante es intentar cambiar el comportamiento de los consumidores finales, pues reduce los costes de la energía, disminuye la vulnerabilidad al aumento de los precios de la energía y reduce las emisiones de CO2.
Los beneficios de las medidas de eficiencia energética en general son superiores a los costes.
Una de las principales ventajas de las energías renovables es el logro del cumplimiento del Protocolo de Kyoto (2), con la reducción de las emisiones de los gases de efecto invernadero –GEI–, uno de los factores más importantes para el calentamiento global que es el mayor responsable por los cambios en el clima del planeta. El Protocolo impone límites de emisiones de GEI como el CO2, por ejemplo, y los países signatarios del Protocolo están obligados a tomar medidas para la reducción.
Pero además de todas las ventajas al medio ambiente, hay muchos otros aspectos positivos en el uso de las fuentes renovables de energía, sean económicos, pues la amortización de lo que se invirtió tarde o temprano llega, porque si el consumo es más pequeño hay ahorro económico, y en lo social favorecen la creación de nuevos empleos mucho más que las energías convencionales, además de que estimulan el desarrollo de nuevas tecnologías.
Con la construcción civil no es diferente: del 30% al 40% de las emisiones de CO2 en el planeta proviene de las edificaciones; por eso es tan importante que cada vez más las empresas sean incentivadas a las construcciones sostenibles.(3)
Según el IPCC –Intergovernmental Panel on Climate Change– (4), el sector edificación es el de mayor potencial de reducción de emisiones ya hoy en día y también para los próximos años.
El consumo responsable de energía y la utilización de fuentes renovables son formas de reducción de emisiones y preservación del medio ambiente. El sector edificación es un gran consumidor de energía y emite grandes cantidades de GEI a la atmósfera desde sus primeras etapas. Así, desde luego se ve la importancia de los edificios verdes, o sea, del certificado de una construcción sostenible.
El uso eficiente de la electricidad, por ejemplo, no sólo significa una reducción en los gastos, sino también una reducción en el impacto ambiental. Por otra parte, la eficiencia energética a menudo está vinculada a la mejora de la calidad del ambiente de trabajo y el proceso de producción.
Eficiencia energética en la construcción
La eficiencia energética de los edificios depende de la capacidad de la construcción de aprovecharse de las condiciones climáticas o driblarlas utilizando la tecnología mínimamente. En otras palabras, es una consecuencia directa de la calidad del proyecto.
Los arquitectos deben evaluar el clima y los contextos urbanos, el control de la orientación solar, la temperatura del aire por la fachada, los vientos dominantes, el ruido, es decir, buscar en nivel mínimo de confort térmico, lumínico y acústico.
Son muchas las maneras en que las construcciones pueden contribuir para la mitigación de las emisiones de los gases de efecto invernadero y así para el cumplimiento del Protocolo de Kyoto.
La energía solar, térmica o fotovoltaica, tiene un impacto muy importante para la reducción del consumo; el etiquetado de electrodomésticos y bombillas también son una gran idea, pues los consumidores pueden elegir equipos más eficientes y así reducir parte del 25% que ocupan los mismos usos; para el confort térmico, el nivel de intervención de la calefacción y la refrigeración puede ser materializado mediante la modificación de los reglamentos.
Es esencial también que el constructor cumpla las normas que aumenten la eficiencia energética del edificio con el fin de reducir el consumo de energía en la climatización.
Arquitectura bioclimática, adopción de medidas de uso racional de la energía, las buenas prácticas en la iluminación, utilización de fuentes renovables de energía, reutilización de agua y materiales, sistema de reciclaje, entre otros, son modelos inteligentes de alcanzar la eficiencia energética de un edificio desde su proyecto hasta el final de su vida útil.
En el tema de aprovechamiento de energías renovables, la que merece más atención para la construcción es la energía proveniente del sol. El aprovechamiento de la energía solar puede ser fotovoltaico (un sistema silencioso y estático que no agota materiales y es la transformación directa de la energía procedente del sol en eléctrica) o térmico (manipulación y transferencia de la energía solar a un fluido que calienta). Además, hay que tener en cuenta, por ejemplo, la utilización de cristales de modo que sea posible aprovechar lo máximo posible la luz que viene del sol y que la gente alcance el nivel de confort.
En España, por ejemplo, la Ley de Ordenación de la Edificación –LOE–, obliga a los edificios que necesiten agua caliente sanitaria que parte de ella sea proveniente de la energía solar y el porcentaje es variable según la zona climática en donde se encuentra el edificio. Eso sirve para las nuevas construcciones y para grandes reformas. Lo mismo para las piscinas, su calentamiento tiene que ser proveniente del aprovechamiento de la energía solar.
Así, a los edificios con gran consumo de energía eléctrica, España, a través de sus normativas, les obliga a un porcentaje de energía solar fotovoltaica, por ejemplo supermercados o grandes hoteles. Pero mediante justificativa es posible otra solución que tenga resultado equivalente de reducción, o sea, la utilización de otra fuente renovable que no exactamente la solar.
Los índices de sobrecosto al aplicar lógicas de adecuación bioclimática a la construcción han implicado, en España, una media de un 15% más sobre el coste de construcción de una vivienda tradicional, compensados sobradamente con los ahorros energéticos obtenidos, ya comentados, del orden de un 70%, y que, en el cómputo global relacionado con la vida útil del edificio, supondría un ahorro neto total (costes de construcción más costes de mantenimiento) en torno al 20%. (5)
Además, el Plan de Acción 2008-2012 de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España se conforma por un entramado de medidas concretas que alcanzan específicamente a los siete sectores desagregados: industria, transporte, edificación, servicios públicos, equipamiento residencial y ofimática, agricultura y transformación de la energía.
Según el Plan, los edificios que obtengan la calificación mínima para el ahorro energético reciben un certificado. Para ello, se hacen evaluaciones a través de Programas de Calificación (6). Los edificios son evaluados periódicamente para certificarse de que realmente se mantienen los valores simulados en la evaluación. Los edificios de alta calificación energética reciben ayudas.
Estas medidas son extremamente importantes para incentivar a los emprendedores a buscar nuevos modelos de ahorro energético y en España están funcionando bien.
Como ya se lo sabe, éste es un tema actual que despierta interés de empresarios y consumidores de todas las partes del mundo, mismo en países en donde la economía es todavía creciente, es decir, en desarrollo.
(1) La AIE fue fundada entre los años 1973 y 1974, durante la crisis del petróleo. Actúa como asesora de política energética a 27 países miembros en sus esfuerzos para garantizar fiables, asequibles y energía limpia para sus ciudadanos. Su función principal es coordinar las medidas en momentos de emergencias de abastecimiento de petróleo.
(2) El Protocolo de Kyoto es el instrumento jurídico internacional que representa la continuación del proceso de negociación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático – CMNUCC. En 1997 las Partes concretaran en el Protocolo el compromiso de reducir la emisión de los gases invernaderos con el objetivo de frenar el calentamiento global y el consecuente cambio climático. En febrero de 2005, hubo la ratificación de Rusia, alcanzando por tanto el porcentaje necesario de emisiones para que entrase en vigor el Protocolo (55%). En su aspecto material, el Protocolo amplía hasta seis los gases de efecto invernadero (en la Convención solo habían tres), añadiendo los CFC´s, los PCF´s y el SF6, que hasta entonces no eran considerados GEI.
(3) En Brasil, por ejemplo, 44% de toda la energía consumida en el país proviene de las edificaciones.
(4) Órgano que evalúa la información técnica, científica y socioeconómica relevante para entender los riesgos por el cambio climático inducido por el hombre.
(5) D´AMICO, Flavio Celis. Arquitectura bioclimática, conceptos básicos y panorama actual. Disponible en <http://habitat.aq.upm.es/boletin/n14/afcel.html> Acceso en 03 sep 2008.
(6) Son informáticos que hacen una media de lo que gasta el edificio. Con base en Reales Decretos (314/2006; 1027/2007; 47/2007) el programa simula el edificio durante un año, lo compara en una escala y le da una nota final.
Rafaela Setenta es colaboradora de Círculo Verde desde Brasil.
Es abogada, magíster en Derecho Medio Ambiental por la Universidad Complutense de Madrid/España; magíster en Eficiencia Energética, Cambio Climático: Tecnologías y Medidas por la Universidad Complutense de Madrid/España; Investigadora del IHDP – Programa Internacional de las Dimensiones Humanas de Cambio Climático.

