Construirán espacios con conciencia y nueva visión
Por Gerardo León / El Universal
Arquitectos de todo el mundo planean estrategias para afrontar la crisis actual
Feb 12, 2010 - 7:00:38 PM
En diferentes ámbitos de la sociedad, incluyendo la moda y el diseño, uno de los temas recurrentes es el de olvidarse de los excesos y apostar por la sobriedad para afrontar el embate de la crisis que se vive en todo el mundo.
La arquitectura no está exenta de esta influencia y los desarrolladores de espacios piensan en dejar de lado la espectacularidad en sus obras, para dar paso a edificaciones más simples.
No es una novedad que la industria de la construcción es la primera que sufre en un contexto de crisis económica. La diferencia está en que ahora sus actores se integran más para crear consensos e ideas que resguarden sus intereses, y los de los demás, ante un futuro incierto.
“La arquitectura había dado respuesta a las necesidades -casi festivas- de una economía global que estaba en un estado prácticamente de euforia, en el que permaneció durante muchos años.
“Ahora eso se acabó, lo que debemos hacer es pensar en cómo desde la arquitectura se puede responder ante la incómoda situación actual, no tanto en cuanto a la austeridad y apretarse los cinturones, sino en el cómo ser más cuidadoso con el planeta, de cómo dar respuesta inmediata a problemas coyunturales de desastres naturales, o cómo dar respuesta a preguntas de la gente común, las que siento que actualmente los arquitectos no estamos dando”, dice el arquitecto Miquel Adriá, actual director de la revista Arquine.
Adriá ha convocado a prestigiados arquitectos internacionales para discutir y plantear soluciones y propuestas en este sentido a través del Congreso Internacional Arquine de Arquitectura y Diseño 2010, el cual se llevará a cabo los días 8 y 9 de marzo en el teatro Metropolitan de la ciudad de México.
“Son 12 arquitectos de distintas partes del mundo que darán una lectura poliédrica que nos permitirá tener un escenario estimulante que nos recargue y nos abra la mirada a nuevos caminos.
“Participarán desde Shigeru Ban, el japonés que participó en la construcción de campos de refugiados después del temblor de Kobe en 1995 y que ahora está involucrado en la recuperación de Haití, hasta arquitectos como el chileno Germán del Sol, que está interviniendo en zonas muy delicadas del paisaje chileno. En el desierto, por ejemplo, la arquitectura interviene con mucho cuidado, tratando de dialogar sin agredir; ya no estamos ante esta arquitectura corrosiva, contaminante y consumista sino que se realizan intervenciones más sutiles”, dice Adriá.
Reusar, no tirar
El tema del reciclaje de espacios ya construidos para darles una nueva función, es otro de los objetivos actuales.
“Nos tenemos que adecuar a las necesidades actuales y reutilizar edificios viejos, como todos lo que vemos en nuestra periferia, los cuales datan de los años 50 y otras épocas.
“Al congreso vienen los arquitectos de Rural Studio, de Alabama, quienes han trabajado en esa zona de Estados Unidos en la que hay áreas muy pobres y decadentes, y lo hacen de un modo realmente creativo; por ejemplo, ellos reciclan un excedente de producción de ventanas de un modelo de coche de la Ford y las rediseñan para usarlas en los espacios, alfombras para modulares de oficinas que ya no sirven, las convierten en paredes para casas.
“Este tipo de acciones son el camino para concientizar y dejar de ser uno de los rubros más devastadores del medio ambiente y convertirnos en uno de los más responsables, generando edificios productores de energía, captadores de agua y generadores de ciudades que convivan con el entorno”, añade.
La estética se mantiene
Miquel dice que el reducir los presupuestos y dejar a un lado los diseños ostentosos no quiere decir que haya que perder el sentido estético.
“No se trata de decir ¡Se acabó la fiesta! ahora se friegan y vamos a comer puro arroz y frijoles, vamos a decir que tenemos una comida exquisita que vamos a preparar de forma más sencilla, sin aparatos sofisticados.
“No hay que reducir la idea de hacer conciencia a pensar que ahora vamos a vivir en cajas de cartón; en realidad hay muchas respuestas estimulantes desde el punto de vista creativo”.
Adriá dice que en ocasiones es un poco difícil convencer a los arquitectos extranjeros de venir a México; por lo que el organizar congresos como el que se llevará a cabo resulta todo un reto.
“Hay algunos profesionales que me han dicho ‘yo no voy a México si ese hombre rico que tienen ahí no me pide que le construya un edificio’; o no falta que uno de los ponentes se enferma y hay que cambiar el itinerario, pero al final del día, el congreso siempre resulta todo un éxito”.

