14 de febrero: Día Mundial de la Energía
El Día Mundial de la Energía se instituyó en 1949 para reconocer la importancia de promover el uso de fuentes alternativas y disminuir el uso de energías no renovables.
Feb 14, 2012 - 9:55:54 PM
El último Informe anual del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala que más de un tercio de la población mundial no tiene acceso a las formas avanzadas de energía, y que los 30 países más desarrollados del planeta, que representan un 15% de la población total, consumen más del 60% de estas formas modernas de energía. Asimismo, se calcula que aproximadamente el 80% de la energía se produce a base de la quema de combustibles fósiles, de la cual un 36% es proveniente del petróleo.
No olvidemos que la quema de combustibles fósiles es la principal emisora de gases de efecto invernadero, lo cual ha agravado intensamente el problema del calentamiento global. Incluso, en 2010, con el protocolo de Kioto aún en vigor, la emisión de gases invernadero aumentó un 1.4% respecto a 2009. Se trata del mayor incremento registrado en los últimos siete años debido, principalmente al repunte de la actividad industrial tras la crisis económica global y al uso generalizado de combustibles fósiles como el petróleo y el carbón.
Únicamente entre el 2 y el 5% proviene de energías renovables, las cuales, según los expertos, presentan la mayor oportunidad de crecimiento económico y bienestar para los países menos desarrollados. México es uno de los países con mayor potencial de desarrollo en este rubro, pues cuenta con amplias e importantes fuentes de energía hídrica, eólica, solar y geotérmica, biomásica, entre otras. Isabel Struder, Directora del Instituto Global para la Sostenibilidad del Tec de Monterrey, señala que el país está dotado con un potencial disponible de cerca de 40 mil MW.
Lo anterior también contribuiría a disminuir la huella de carbono de nuestro país, aunque los expertos indican que, de continuar subsidiando a los energéticos fósiles, principalmente los combustibles para vehículos automotores, será muy difícil contrarrestar los impactos de nuestras actividades en el medio ambiente.
Asimismo, a partir del desarrollo de las energías renovables podría hacerse mucho más democrático el proceso de participación de la ciudadanía en la generación de energía, pues pueden implementarse tecnologías sencillas y fáciles de utilizar en los hogares, para que cada familia satisfaga sus propias necesidades energéticas. Asimismo, en comunidades de muy escasos recursos, dichas tecnologías tienen el potencial de mejorar la calidad de vida de las personas a muy bajo costo.
Ante este panorama, existe en México un marco regulatorio que incentiva el uso de energías renovables a todos los niveles y sectores. Como ejemplo, tenemos la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética; el Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (FIDE); y la Ley de Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos, entre otros instrumentos que han ido orientando la política nacional hacia un mayor aprovechamiento de fuentes alternativas de energía y abierto paso a una mayor inversión en dichas tecnologías.
Lo anterior es de especial relevancia, teniendo en cuenta que, según el Informe del PNUMA, 2012, la inversión mundial en energías renovables se ha incrementado muy rápidamente desde 2004, llegando a los US$211 mil millones de dólares en 2011. Será importante que nuestro país no quede rezagado en esta tendencia y abra paso a la generación de energía a partir de fuentes que son limpias y perpetuas.
En este mismo tenor, la Ley de Cambio Climático, que fue recientemente aprobada por el Senado y actualmente se encuentra en revisión por la Cámara de Diputados, contempla dentro de sus preceptos lograr una mayor eficiencia energética en el país, así como la generación de energía proveniente de fuentes renovables, la inclusión de los costos de las externalidades en selección de fuentes para producir energía eléctrica y la cogeneración eficiente. Todo ello aplicable a todos los rubros: doméstico, industrial, de transporte, agrícola, comercial y de servicios, etc., pues la responsabilidad de adoptar patrones de producción y consumo con bajas emisiones nos corresponde a todos.
Por otra parte, dentro de su capítulo de Mitigación, la Ley prevé reglamentos de construcción de viviendas de bajas emisiones, es decir, que incluyan la eficiencia energética y la instalación de tecnologías que aprovechen distintas fuentes de energía alternativas, como la solar y la eólica. Asimismo, prevé la elaboración de diagnósticos de vulnerabilidad del sector energético, lo cual brindaría a los tomadores de decisiones información útil para orientar la política energética.
Es así como México comienza a transitar hacia un futuro energético mucho más eficiente, pero para que ello ocurra será necesario contar con la participación de los expertos, los tomadores de decisiones, el sector privado y la ciudadanía. Es urgente reducir nuestra demanda energética y nuestra dependencia a las fuentes fósiles de energía, entendiendo también que en las fuentes renovables se halla un potencial de desarrollo importante para nuestro país.
Finalmente, es importante recordar que este año ha sido declarado por la ONU como Año Internacional de la Energía Sostenible para todos, con el fin de seguir creando consciencia sobre la relevancia de mejorar y reducir nuestra demanda energética y transitar hacia un futuro bajo en emisiones.
Boletin Informativo
Senador Alberto Cárdenas Jimémez

