¿Cuál es el futruo del auto eléctrico?
Por Santiago Barcón / Energía Hoy
Mirando hacia el futuro, parecería ser que el auto eléctrico excluirá a los otros vehículos de viajes en la ciudad y que un auto de híbrido, electricidad más petróleo, asegurará su posición dominante en viajes de larga distancia"
May 17, 2011 - 1:27:42 PM
Leyendo la frase interior, lo primero que nos imaginamos es que se trata de Carlos Goshn, director general de Renault y Nissan, promoviendo la venta de su reciente modelo upo% eléctrico: el Leaf. O quizá un defensor moderado del medio ambiente con visión realista del futuro de la locomoción individual.
Sin embargo, para nuestra sorpresa, se trata de W. Poynter Adams, quien lo propuso en1908, hace ya más de 100 años.En la última centuria se han hecho esfuerzos de diversa índole para impulsar el uso del auto eléctrico y todos han fracasado rotundamente; las causas principales no son sólo técnicas, al contrario. Henri Le febvre, un filósofo francés, de-finió correctamente al automóvil como "lobjet-roi", el objeto rey.
Los consumidores no sólo gastan enormes cantidades que constituyen
el desembolso más fuerte que hacen, exceptuando casas habitación, pero que son un bien que generalmente se aprecia, al contrario de un auto donde la pérdida de valor resulta instantánea al adquirirlo y se acelera con los años.
Además son un eje importante de la economía: en EU, pese a la fuerte importación, esta industria representa 5% de la fuerza laboral empleada que no es burócrata: más de 8 millones de personas. Se recuerda la frase de Alfred P. Sloan, el director que llevó a General Motors a la cima: "Lo que es bueno para Esta-dos Unidos es bueno para GM y viceversa "La historia muestra que el automóvil empezó a considerarse cuando las bicicletas se volvieron populares.
La libertad de recorrer distancias considerables en forma individual y relativamente sencilla motivó a los ingenieros emprendedores a buscar soluciones más innovadoras y cómodas, y surgió el auto basado en petróleo en 1895.Junto con el automóvil, las empresas petroleras alcanzaron un poder amplísimo y paralelo al del Estado, mismo que llevó a los gobiernos incluso a escindirlas, como en EU al imperio de Rockefeller y en México a la expropiación. Pero el poder sigue presente en forma más controlada y aprendieron a actuar veladamente por lo que hay que ser muy cuidadoso con lo que aparece en la prensa y en los noticieros sobre las desventajas del auto eléctrico.
Hemos convivido tanto con el automóvil, que no nos parece extraño el que tenga que funcionar aunque no se mueva; incluso en un híbrido (combustión interna y eléctrica), como el Prius de Toyota, nos resulta extraño el sentimiento de quietud al esperar la luz verde del semáforo. Luego, al que al tener Bolivia más de la mitad del litio en el mundo, indispensable para la fabricación de baterías, estaríamos creando una "OPEP mineral" en un país inestable. Una vez más, cierto, pero omiten mencionar el que el litio es reciclable y que además ningún analista prevé una falta de suministro aunque se dispare la demanda.Si llegásemos a tener un parque amplio de automóviles, estos servirían incluso como reserva de la red eléctrica para casos de fallas y permitiría el usar de mejor manera el parque generador disponible.Con tantas ventajas, ¿por qué no es ubicuo el auto eléctrico? Cuando las razones técnicas inclinan la balanza en un sentido pero el resultado es el opuesto, hay que buscar razones de uso y psicológicas.
Las opciones que se barajean ante este dilema van desde cambiar baterías en "gasolineras", pero conlleva el riesgo de su calidad y una sensación de que nos dieron un motor reconstruido; otra opción son los centros de carga rápida, en los que en lo minutos se da 50% de la carga. Existe, además, una barrera importante a desafiar que son las tomas de carga; sabemos lo que sucede si no hay reglamentación: cada fabricante tendrá el propio, como nos sucede ahora con los teléfonos celulares o computadoras.
Aquí resulta imperativa la intervención estatal para establecer las reglas.Quizá el obstáculo más importante, y en México infranqueable, es la dependencia de los gobiernos al petróleo. El eléctrico llegará tarde o temprano. Mientras seguiremos pagando los costos externos que incluyen miles de muertos por año; no olvidemos Irak y Libia, la corrupción y, por supuesto, las emisiones de CO2.

