Es uno de los muchos remedios desesperados que las autoridades de la capital china ponen en práctica actualmente para evitar los malos olores y la insalubridad de sus rebosantes depósitos de basura.
Según datos oficiales, los más de 17 millones de personas que viven en Beijing producen cerca de 20 mil toneladas diarias de desperdicios, de las cuales un tercio no tiene espacio en los vertederos.
La ciudad tan sólo incinera 2 por ciento de la basura que produce, mientras que el resto se va acumulando en los alrededores de la urbe; tanto en depósitos habilitados por las autoridades como en campos abandonados.
No sólo ocurre en Beijing. Dos tercios de las 668 principales ciudades chinas están rodeadas por montañas de basura que no paran de crecer y que ponen en riesgo la salud de sus habitantes.
"El problema principal es que la población urbana está creciendo demasiado rápido y que cada ciudadano consume cada vez más.
"Además, la cantidad de basura generada aumenta mucho más que el espacio instalado para tratarla", explicó a REFORMA Li Bo, director de la asociación medioambiental Amigos de la Naturaleza.
Se calcula que los desperdicios urbanos acumulados en China ocupan más de 500 millones de metros cuadrados de terreno y suponen más de un 30 por ciento del total planetario.
Las montañas de residuos constituyen uno de los precios del desarrollo. Así, cuando las aperturas económicas comenzaron en 1980, el pueblo chino generaba apenas 30 millones de toneladas de basura al año. Desde entonces, la cifra se ha multiplicado por seis y sigue creciendo a un ritmo cercano al 10 por ciento anual.
Las autoridades llevan años combatiendo la emergencia, pero las soluciones se topan a menudo con la oposición de las poblaciones locales, que no aceptan que se instalen incineradores o vertederos subterráneos cerca de sus casas.
"El Gobierno local ha dicho que va a limpiar la basura almacenada alrededor de Beijing. Si lo consigue, sería un gran logro, pero no han sido transparentes acerca de cómo van a hacerlo", indicó Li Bo.
"Pero la solución de quemar o enterrar los residuos es también arriesgada, ya que podría agravar los enormes problemas de contaminación de agua, aire y tierra que tenemos en China", puntualizó el experto.
Entre las medidas que se manejan se incluye el cubrimiento de los principales vertederos, especialmente durante la época de lluvias, cuando producen peores olores y se convierten en un peligro para la salud de quienes viven alrededor.
A nivel nacional, las autoridades pretenden construir entre 200 y 300 centrales eléctricas basadas en la incineración de basuras en los próximos cinco años.
De acuerdo con expertos, el almacenamiento incontrolado de desperdicios también tiene otros efectos secundarios: afecta la salud, contamina el aire, el agua y los alimentos, y roba espacio a cultivos y proyectos inmobiliarios o de infraestructura.
Datos oficiales indican que China pierde entre 3 mil 900 y 4 mil 700 millones de dólares anuales a causa de la acumulación de basuras.
El precio del desarrollo
China produce más basura desde que inició la apertura económica en los 80.
445 ciudades chinas están rodeadas por montañas de basura, estiman.
30 millones de toneladas de basura al año generaba China en 1980.
180 millones de toneladas de basura genera actualmente el gigante asiático.